Integración, conectividad y desarrollo regional marcaron el recorrido realizado por el prefecto de Tungurahua, Manuel Caizabanda, y la prefecta de Cotopaxi, Lourdes Tibán, junto a equipos técnicos de ambas provincias y representantes de la Universidad Técnica de Ambato (UTA), por el tramo 2 de la vía Ambato–El Corazón. En el trayecto Ambato–Llangahua–Chuquibantza–El Sombrero, correspondiente a Tungurahua, se verificaron los trabajos ejecutados y las obras complementarias pendientes, como alcantarillas y pasos de agua. Desde El Sombrero hasta Churolozán, en territorio de Cotopaxi, la vía ya se encuentra ampliada, lastrada y consolidada.
Como parte de este recorrido, las prefecturas acordaron intervenir cinco kilómetros adicionales entre Churolozán y Romerillo a partir del 1 de septiembre, mediante trabajo conjunto y maquinaria de ambas instituciones. Paralelamente, se analizaron dos alternativas para continuar la apertura vial: Romerillo–El Empalme y Romerillo–Pinllopata. La primera cuenta con estudios técnicos desarrollados con el aporte de la UTA, mientras que para la segunda se realizará un nuevo recorrido de campo que permitirá comparar las condiciones y definir, con criterios técnicos, la alternativa más adecuada.
La visión va más allá de la conexión provincial. Las autoridades también analizaron en Quinsaloma, provincia de Los Ríos, alternativas para proyectar la ruta hacia la Costa y fortalecer la conexión con la E25, generando posibles enlaces hacia Quevedo–Guayaquil o Quevedo–Santo Domingo. Esta articulación busca consolidar un corredor que conecte Tungurahua, Cotopaxi, Bolívar y Los Ríos, potenciando la movilidad, el intercambio comercial, la producción y el turismo. El objetivo es avanzar en la consolidación del tramo 2 mientras continúan los estudios para la nueva apertura y se espera el dictamen judicial que permita retomar las acciones correspondientes al tramo 1.